Auroras boreales

¿Cómo y por qué se han convertido en icono nacional? 

Este maravilloso fenómeno natural, que tiñe de colores las frías noches de invierno del Polo Norte, han sido disputa entre muchos países para ver quién tiene más potestad sobre estas. Noruega está en cabeza, afirmando ser la casa de las auroras boreales. De hecho, estas luces que bailan sobre el cielo cuando está despejado, son usadas en forma de icono junto a los trolls, fiordos, vikingos y renos para expresar parte de su identidad.

Pese a que las auroras han formado parte del cielo nórdico desde hace siglos, no fue hasta 1900 cuando Noruega empezaría a interesarse por ellas a nivel científico, y tampoco es de extrañar que hayan sido noruegos como el científico Fridtjof Nansen y el físico Kristian Birkeland, dos de las figuras más importantes y piezas clave en la historia de uno de los fenómenos más hermosos que la naturaleza puede regalar: las auroras boreales.

Luces del norte

Con la aparición de la noche, en altas latitudes del norte es normal ver auroras boreales. Friedman explica en su libro Making the Aurora Norwegian: Science and Image in the Making of a Tradition, que ya en la primera mitad del siglo XX, Noruega contribuyó significativamente al estudio de este fenómeno. A partir de aquí, las auroras empezaron a ser consideradas como parte de la identidad nacional. Primero, solo estaban asociadas al norte del país, aunque poco a poco fueron representando a toda la nación. Pero ¿cómo se mantiene el mito de que las auroras boreales son particularmente noruegas?

Gran parte se debe a las historias y antiguas leyendas que ya se contaban desde hace siglos para darle una explicación al por qué de estas luces; así, en la Edad Media las auroras eran presagios de eventos infelices como la muerte de un rey, catástrofes naturales o guerras. Para los vikingos, estaban asociadas con las guerreras valkirias -de la mitología noruega- y para los esquimales, era el lugar donde los espíritus de sus antepasados habitaban tras la muerte.

Sin embargo, no fue hasta 1716 cuando las auroras de gran intensidad comenzaron a vislumbrarse en el cielo y tuvo que pasar más de un siglo hasta que se convirtieron en icono nacional. Uno de los primeros hombres que contribuyó a este hecho fue Fridtjof Nansen con su expedición al Polo Norte, ya que inició una nueva etapa del estudio de las auroras boreales. También Birkeland contribuyó resolviendo el misterio de su formación y Lars Vegard, estableció la altura de estas, así como los distintos tipos de auroras que existen. 

¿Cómo se forman las auroras boreales?

Según explica Hinrich en Where the northern lights dance, las luces del norte existen debido al Sol y al campo magnético de la Tierra. Además de la luz, el Sol emite una corriente ondulada de partículas cargadas, principalmente electrones y protones. Forman el viento solar, que barre el sistema planetario. (…) Las partículas chocan con átomos y moléculas en la atmósfera de la Tierra. Las interacciones más fuertes ocurren en altitudes de 80 a 320 kilómetros. (…) El resultado de las colisiones es un débil destello -auroras boreales-.

El amarillo y el verde dominan la mayoría de las auroras, aunque también puede aparecer el rojo. Los colores nos dan una indicación de qué moléculas de aire (oxígeno o nitrógeno) interactúan con el viento solar, y a qué altitud. Las moléculas de oxígeno a una altitud de aproximadamente 100 km producen luz amarilla y verde. Pero a mayores altitudes como 320 km, las mismas moléculas de oxígeno emiten luz roja.

Tromsø. Fotografía de Theresa Geissinger

Tromsø, el mirador de las Auroras boreales

Tromsø es una ciudad situada por encima del círculo polar ártico, cuenta con 72.000 habitantes aproximadamente y desde 2008, dos eventos fueron decisivos para establecer un antes y un después en esta isla, que vio cómo pasó de ser prácticamente desconocida a ser el destino número uno, único y más atractivo para los amantes, turistas y curiosos que desean cazar las auroras boreales.

El primer episodio clave, según el estudio de Bertella Northern Lights Chase Tours: Experiences from Northern Norway, fue el documental de la BBC: In the Land of the Northern Lights, realizado en 2007, el que ya puso en el ojo de mira este pequeño lugar, mientras que el segundo episodio importante cuando la NASA declaró que la actividad de las auroras boreales había sido particularmente alta en esta zona durante las temporadas 2011-2013. Así, estos dos hechos, atrajeron la atención hacia el norte de Noruega sobre el resto de países o lugares con actividades similares hasta el día de hoy.

Ir a la caza de las auroras puede ser algo inolvidable pero también peligroso. Hinrich, quien investigó este fenómeno en Tromsø para su artículo mencionado anteriormente, describió su experiencia aconsejando que llevar ropa adecuada es tan importante como la cámara, ya que “la noche puede ser brutalmente helada (…) y para tomar las mejores fotografías, puedes estar esperando horas sin apenas moverte. (…) De la emoción, se te olvida el frío y, en poco tiempo, los dedos se vuelven tan rígidos que es casi imposible cambiar la batería de la cámara”. 

Northern Lights Tours

Con tanta atención puesta en Tromsø y con un incremento notable en el número de turistas que viajan a la isla, es de esperar que la actividad principal de la ciudad sean excursiones guiadas para ver las auroras. Saben que los turistas buscan experimentar cosas diferentes y por ello, diversas agencias de viaje contribuyen a que esta experiencia sea inolvidable, ofreciendo todo lo necesario -desde barcos y buses que te llevan hasta los mejores sitios, hasta comidas, ropa adecuada e incluso un fotógrafo que se encarga de documentar todo el viaje-.

Los precios rondan los 100€ por el servicio más básico y hasta los 800€ por el más completo. Pero no todo es tan idílico como se pinta, existen retos que no hay que olvidar y, es que, para ver estas luces verdes, rojas y amarillas, el cielo ha de estar despejado. Por ello, el tiempo es el mayor inconveniente, y uno siempre ha de tener en cuenta que la excursión puede cancelarse debido a las condiciones meteorológicas adversas. 

Kristian Birkeland

No podemos despedirnos sin antes conocer un poco a Kristian Birkeland, uno de los más grandes científicos noruegos. Nacido en Oslo el 13 de diciembre de 1867, -antiguamente llamado Christiania- a los 18 años ya despuntaba en el campo de la física y, además, comenzaba su carrera como inventor e ingeniero hasta llegar a ser unos años más tarde catedrático de la Universidad de Christiania.

Gracias a su investigación sobre los fertilizantes artificiales para la producción agrícola, Birkeland pudo crear una de las compañías noruegas más grandes que existe en el mercado y que todavía hoy continúa en funcionamiento, Norsk-Hydro. Pero su gran obsesión por darle una explicación a cómo y por qué se forman las auroras boreales le llevó a alejarse de su ciudad y de su familia por un largo período de tiempo. 

Su hipótesis planteaba que las auroras se ven solo en los dos polos, porque el campo magnético que rodea la Tierra desvía rayos de electrones que llegan desde el sol hasta esas zonas. Allí, esos rayos de electrones interaccionan con la atmósfera provocando auroras polares: boreales, si son en el Polo Norte, y australes, si son en el Polo Sur. 

Para probar estas ideas, Birkeland también desarrolló un experimento de laboratorio, aun así, los principales geofísicos de la época no se tomaron en serio su hipótesis y la ridiculizaron

Cuando murió Birkeland el 15 de junio 1917, tuvieron que pasar 50 años más para que un satélite americano confirmase su teoría sobre las auroras boreales. No pudo ver en vida cómo su teoría era afirmada y aceptada por la comunidad científica. Aun así, estuvo nominado 8 veces al premio Nobel -4 veces en la categoría de física y 4 en la de química- aunque nunca recibió ninguno. 

¿Quieres conocer la experiencia de dos estudiantes con las auroras boreales

2 comentarios sobre “Auroras boreales

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    1. Hola Maria, la verdad es que desde Volda, el pueblo donde hice mi Erasmus, las probabilidades son escasas y hay que estar mirando apps del tiempo y de auroras constantemente. Recuerdo que en el primer cuatrismestre, hubo auroras boreales solo durante una noche. Aunque yo no pude verlas ese día, pues no me encontraba ahí.

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